sábado, 30 de septiembre de 2006

Fenómenos extrasensoriales

Hay misterios que aún siguen dándome vueltas en la cabeza, que no he logrado encajar del todo. Quizá tampoco quiero resolverlos, están ahí y forman parte del bosque en el que me gusta perderme. Me gustan mas las preguntas, que suelen ser una cada vez, a las respuestas, que pueden ser infinitas.
Me fascinó conocer una casa al lado de un motor grande, muy grande, generador de energía eléctrica. La luz de la casa la producía un camino de velas, distribuídas estrátegicamente en lugares recónditos. No hacía falta mucha mas energía, todo emanaba de su interior.
A veces he sentido que mi forma de vivir las cosas se transmitía de alguna manera al exterior. Ya sé que suena petulante y pretencioso, pero creo que en algún momento he llegado a hacer que sonaran fuegos artificiales al acercarme a alguien. O tal vez no era yo, era la otra persona. O tal vez éramos los dos.
La felicidad ha hecho en muchos momentos que la percepción del tiempo variase. Todo ha ido deprisa, muy deprisa. He barajado la posibilidad en algún momento de grabar digitalmente lo ocurrido, comprimirlo y luego volver a degustarlo. Descomprimido, claro, y haciendo las pausas pertinentes. Incluso volver a doblarlo, añadiendo nuevos diálogos, aclarando conceptos que quedaban difusos en la versión original. Subtitular si fuera preciso en francés, que siempre tiene mucho mas encanto.
El papel de la música como catalizador de los sentimientos es un gran enigma para mí. Sorprenderse ante la posibilidad de que una canción logre trasladarnos a mundos donde el ritmo manda, acompasándose a impulsos mecánicos, a latidos del corazón. La música como pasión muscular.
La poesía como elemento conmovedor, aún después de tantos poemas. Leer en voz alta, para uno o para otros, y seguir sintiendo que las palabras se adosan a nosotros. La palabra en verso es un billete de avión a trayectos interiores.
Determinadas consignas pueden resultar vacuas en determinados lugares, carentes de sentido y pobres en su contenido. En otras, el mensaje más sencillo, "Be happy", por ejemplo, puede ser el pistoletazo de salida que estabas esperando. No busques sentencias de Descartes, ni textos de Platón. Ten siempre los ojos bien abiertos. El misterio está en saber cuando debemos hacer caso de esas señales. Cuándo lo que nos entregan en una octavilla por la calle es simple publicidad o una señal para que empecemos a actuar.
Aún no sé como es posible que preparar guacamole me haga tan feliz.

10 Comments:

Blogger Paula said...

Hola detective

Hablas de cómo lo de fuera parece un escenario donde de vez en cuando, de alguna manera, no sólo actuamos sino que somos protagonistas.
Yo también creo que es así. Que un hilo mágico ata mi pequeña vida con todo lo que me rodea, dándome señales que muchas veces, pasan desapercibidas.
el otro día colgué un texto de Ray Loriga, y mientras lo hacía me preguntaba si seguiría con Cristina Rosenvinge, si les iría bien, si estos dos chicos, que tanto me han gustado de siempre seguirían juntos. Por la noche, haciendo zapping en un intermedio de Medium, me encuentro en la 2 con un programa en el que Ray Loriga es el presentador y le está haciendo una entrevista a Cristina Rosenvinge.

¿Casualidad?
Puede ser. No discutiré con nadie al respecto.
Pero me pasan cosas de este estilo demasiadas veces como para no sospechar que algo ahí fuera me observa y juega conmigo...

Por cierto, a mí también me hace feliz hacer guacamole. yo creo que es por los colores tan bonitos.
Un abrazo

30 septiembre, 2006 15:29  
Blogger silversroadnottaken said...

las señeales estan ahi.. a mi me pasa con elnumero 22.. me persigue desde que naci.. en millones de cosas y coincidencias maravillosas.. las señales estan como migas de pan que hay que seguir para encontrar el camino... be very happy... me ha encantado loquehas escrito.. y me encanta el color verde del guacamole

30 septiembre, 2006 20:31  
Blogger Francisco Ortiz said...

Yo creo en esas señales también.Están ahí, son como pececitos que se mueven a tu alrededor, y si no quieres verlos, tú te lo pierdes.

01 octubre, 2006 14:34  
Blogger maite said...

ay las señales...yo creo fervientemente en ellas, como dices detective, los ojos bien abiertos...
como dice paula se puede pensar que son casualidades, yo las siento y para mi no lo son.

01 octubre, 2006 19:51  
Blogger pies diminutos said...

Querido Detective! ¿Has leído "Espántapajaros", el libro de poesía en prosa de Oliverio Girondo? Siempre que te leo me recuerdas muchísimo a él, a sus ideas y su estilo, en serio, tienes que leerlo,¡¡te encantará!!

01 octubre, 2006 20:26  
Blogger El detective amaestrado said...

Pies, acabas de dejarme en blanco. Compré ese libro en verano y esta tarde he estado leyéndolo en la piscina...ESto no sé si puede considerarse una casualidad. De verdad que no sabes como me he quedado al leer tu post...

01 octubre, 2006 21:15  
Blogger Estefanía said...

Todo esto refuerza mi teoría de que lo que estoy leyendo es producto de mi deseo incontenible de leerlo.
Quizá debajo de las miles de capas, detrás de todos los escenarioas, se esconda una percepción fundamental, una idea, un disco duro originario, como dirían los budistas tibetanos.
Cuando haces guacamole, dejas la pipa/hueso dentro del guacamole para que se conserve? Ese truco de Tijuana te hará más feliz aún. Aunque por lo feliz que te hace, quizá ya forme parte del proceso

02 octubre, 2006 13:01  
Blogger pies diminutos said...

¿Cómo dices? Es que no sé si lo he entendido bien... ¿horas antes de leer mi comentario aludiendo a Girondo, habías estado leyéndolo? o ¿Te refieres a mi post sobre Pizarnik? En fin, queridísimo Detective, sea como sea, la ca(u)sualidad ha querido unirnos, jajaja! La magia nos ha acercado en el tiempo, aunque no en el espacio... ¿Quién sabe cuando se dará esa casualidad? Saludos!!

02 octubre, 2006 15:06  
Blogger El detective amaestrado said...

Exactamente, pies, ayer domingo por la mañana empecé a leer ese libro. Cuando vi tu comentario, ya era por la noche...

02 octubre, 2006 15:15  
Blogger Princesa said...

Este mes de agosto, en una casa entre Mogán y Puerto de Mogán, tomé un guacamole exquisito... en compañía de amigos...

No sé hacer guacamole, pero me encanta comerlo.

Buen fin de semana

20 octubre, 2006 18:39  

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