domingo, 27 de agosto de 2006

Tintín me acecha

Estoy aquí, embebido en la precisión de los cuentos que Andrés Neuman agrupó bajo el nombre de El que espera, levanto mi mirada y ahí están sus ojos, apenas un par de puntos negros, parece, pero que reflejan todas las miles de miradas que en él se depositan desde hace más de setenta y cinco años. La biblioteca está llena de reproducciones suyas por doquier, desde láminas enmarcadas, hasta figuritas que le representan a él o a cualquiera de sus amigos, el malhumorado Capitán Haddock, los perfectos torpes de Hernández y Fernández, el despistado Tornasol...Se siente su presencia no sólo en la ajada colección de volúmenes, gastada y vuelta a comprar en bastantes ocasiones, ni tampoco en la bibliografía que puebla los estantes y que recoge los más nimios detalles sobre el citado personaje y su autor, ni siquiera en la más extravagante colección que inició hace años el dueño de todo este maremágnum, reuniendo diferentes álbumes publicados en todos los idiomas posibles (hasta el momento, once lenguas diferentes, entre las que está el latín, el hindú y casi todas las grandes europeas)
Y así es. Desde hace años siento la mirada del belga mas importante del mundo, pese que a los franceses lo tengan por una seña de identidad. Aún no sé que es lo que más me atrapa de un personaje tan plano, que apenas concede un mínimo de tranquilidad a su vida, viajero incansable. Sin embargo, no se le ve nunca beber; compañía femenina, ni por asomo. Supuestamente es periodista, aunque jamás se le ha visto en una redacción de periódico. Un personaje enigmático, ya digo. Sin embargo, me atrapa la simpleza de sus argumentos, sus aventuras dibujadas en línea clara por el meticuloso dibujante que era Hergé. Me he acostumbrado a estar sentado en mi cuarto, levantar la mirada y sostener la suya, presente en casi cada esquina.
Me ve disfrutar, desesperarme, dormir, enojarme, reírme, y a todo este carnaval de sentimientos asiste de manera fría, lívida, sin apenas mostrar consideración. Acabaré sugiriéndole algún día un cambio de roles. Como acepte, Dios mío.
Llevo todo el día queriendo rodar una peli en blanco y negro, pero solo me sale en azul y negro. Debe ser que tengo el objetivo equivocado. Creo que no voy a cambiarlo, seguro que será la primera peli que se rueda en esos dos colores. A mí me gustan mucho, y combinados quedan muy, pero que muy bien.

4 Comments:

Blogger desconvencida said...

Pero cómo puede ser! Te has olvidado de mencionar a la Castafiore y a Milú! Imperdonable ;)

Me gusta la combinación de azul y negro, resultaría una curiosa película...

28 agosto, 2006 12:02  
Blogger *corazón colilla* said...

Nunca me ha gustado tintín, pero te comento lo de la resaca... porque el sábado en un bar de Gijón vimos una bebida que, según el folleto que acompañaba la botella, te quita todos los efectos del alcohol si te la bebes al final de la noche. Ya te pasaré el nombre, por si te interesa para algún finde de estos... jajaja!

Beso*

28 agosto, 2006 16:44  
Blogger El detective amaestrado said...

te aseguro que hay una legión de irredentos bebedores que te estaríamos eternamente agradecidos.(Y ya puestos a hacer el favor, pregúntale al encargado el nombre de la distribuidora...)

28 agosto, 2006 18:31  
Anonymous maite said...

a mi tampoco me gustó nunca Tintín, pero me encanta leerte, que tengas buena semana...

28 agosto, 2006 18:34  

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