martes, 2 de enero de 2007

Treasure Island (Cassell & Company, 1886)

No es nada nuevo mi devoción por los libros, por tenerlos y por leerlos. Me considero lector antes que bibliófilo, y atesoro largas horas que pasé devorándome las pestañas asociadas a momentos de infinito placer. Creo que lo que más me gusta de leer es que cada libro en sí es una historia absolutamente desgajada de los demás, y, para mí, adquirirá para siempre una etiqueta que lo identifique a un momento determinado, al lugar donde lo compré, a la persona que me llevó a leerlo, al impulso irracional con el que lo adquirí. Hay libros que significaron mucho en un momento y que ahora miro con más distancia; otros, sin embargo, adquieron mas relevancia en mi vida cuando volví a darles otra oportunidad.
Pero hay instantes absolutamente mágicos asociados a los libros, imperiosamente eléctricos. En nochevieja, alguien a quien mucho quiero me trajo desde Londres una tercera edición de La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson. Está publicada un par de años mas tarde que la primera, y, por supuesto en la misma editorial, Cassell & Company. Y uno tiene el libro de tapas rojas en las manos, con ciento veintiún años en sus lomos, y no puede dejar de imaginar que vueltas habrá dado para terminar en mi biblioteca particular, en el sur de una isla bien diferente a la que soñó el escritor inglés.
Ahora ando con Lo real, de la madrileña Belén Gopegui, y nado entre sus páginas, dando brazadas una página tras otra. Aún sin terminar, me atrapa el relato de un hombre que decide inventarse una realidad, creerse y crearse un otro. Tentativa, por otro lado, más que interesante y nada desechable. Conseguí también, al fin, una antología poética de Kenneth Rexroth, Actos sacramentales. Determinados libros son tan deseados como complicados de conseguir. Me recuerdan a alguna ex-novia.
Todos hablan estos días de deseos para este año que acabamos de desempaquetar. A mí me gustaría entrar un día en el cajero automático y descubrir que tengo una transferencia desde tu banco y que no la pueden convertir en dinero, que por favor me pase por el Departamento de Antologías Poéticas a ver si pueden convertirlo en algo líquido. Yo ya tengo en mente un par de fluidos para aportar soluciones. O tal vez esperar que algunos entren en mí y roben algunas frases con la misma fruición con que un adolescente hurta en unos grandes almacenes. Quizá simplemente presente mi currículum con la intención de que me den el finiquito antes incluso de firmar el contrato.
Desterrar lo que detesto y lo que defiendo por débito, denostarlo.

43 Comments:

Blogger quantum said...

Más que casualidad, yo diría que uno de los destinos de esa tercera edición de Treasure Island era llegar a tus manos. Y me imagino a "Tusitala" sonriendo desde Samoa.

02 enero, 2007 18:30  
Blogger Arcángel Mirón said...

Eso de "lector más que bibliófilo" me recuerda a una persona a la que quiero mucho: a mí :)

A veces, personas que leen menos que yo me preguntan si soy una intelectual.
Pero no. No podría. Leer me gusta demasiado.

02 enero, 2007 19:18  
Anonymous Anónimo said...

Gracias. Intuyo que realmente te ha gustado.

02 enero, 2007 19:33  
Blogger Hôichi said...

Es fabuloso nunca abandones el abrigo de los libros. No hay nada mejor, al menos para mi, que leer un buen libro con buena música de fodo.

un abrazo

02 enero, 2007 19:34  
Blogger Valeria said...

Tengo un amigo, apasionado de los libros, con quien podrías disfrutar horas... como yo de las estampas...

Yo en tu lugar, presentaría el currículum con la convicción de ser un buen candidato. Mucho mejor, no?

02 enero, 2007 19:41  
Blogger Isabel said...

Nunca nos hacemos a la idea de que los libros en verdad no tienen dueño,nosotros somos los poseídos más bien,porque nos atrapan...
El tiempo pasa y sus dueños cambian;el destino de un libro siempre será otro lector,ésa es la belleza de su magia.
El libro crea lectores...
Saludos.

02 enero, 2007 20:23  
Blogger Batiscafo said...

jo,yo también quiero un regalo así

02 enero, 2007 20:25  
Anonymous Anónimo said...

pues estoy totalmente de acuerdo con lo de que cada libro desde que llega a tus manos se convertierte en un ente que especial, perticular y para ti y sólo para ti ... yo cada vez que poseo un tesoro de esos les pongo una pequeña reseña del cuando como y donde. quien y sensaciones varias..
besos detective y que buen regalo le han hecho!!!!
laonza

02 enero, 2007 22:05  
Blogger nancicomansi said...

El mejor regalo lo considero un libro (ántes incluso que un perfume, que ya es decir, en mi caso...)me encanta me lo regalen y regalarlos, s obsequiar nada más y nada menos, con una realidad alternativa que en tu cabeza se hará "intransferible" ¿Quién dijo que cada lector vuelve a reescribir el libro que lee?

02 enero, 2007 23:06  
Blogger Sintagma in Blue said...

Y yo que sólo leo las solapas de los Kellogg's y los botes de Cola-Cao... ¿qué hago aquí?

02 enero, 2007 23:16  
Blogger silversroadnottaken said...

mi lista de deseos ya ha sido enviada al universo,, ya no hay vuelta atras,, mientras tanto,, huele las hojas y escuchalas al pasar,, lee entre lineas,, tienen codigos secretos que tienes que descifrar hasta llegar a tu tesoro particular.. en una isla ya vives,,, a lo mejor es la isla del tesoro.. quien sabe.. hay que tener alma de pirata..

02 enero, 2007 23:37  
Blogger pazzos said...

Siempre entro en tu página con voluntad de saqueo.

Y ya tengo enterrado todo un botín.

03 enero, 2007 00:10  
Blogger txe said...

belen gopegui tiene un estilo hermoso y exuberante pero no sé si es buena novelista.

Stevenson desde luego que lo es.

Jo, jo, jo, una botella de ron.

03 enero, 2007 00:29  
Blogger Mari said...

ni por débito, ni por crédito siempre al contado

03 enero, 2007 09:20  
Anonymous Olvido said...

Es curioso como viajan los libros detective, cómo llegan hasta nosotros y las historias que se esconden tras las personas que los regalan. Es muy agradable dejarse llevar en ese doble viaje. Leer con los ojos de otros. Y sentir con los propios.

03 enero, 2007 09:52  
Blogger maite said...

este post desgrana con detalle tu relación con los libros, así que siento que lo tuyo con ellos es un sentimiento muy apasionado, y que bonito es lo que nos dices, detective...

un abrazo

03 enero, 2007 10:11  
Blogger atikus said...

Si, hay libros que viajan más que el soldadito de plomo, mejor eso que no ser quemados u olvidados sin ser leidos.

03 enero, 2007 10:33  
Anonymous Anónimo said...

estoy empezando a leer Las Palmeras Salvajes de William Faulkner con traduccion de Jorge Luis Borges, me esta gustando.

03 enero, 2007 11:44  
Anonymous Rasha said...

...yo no buscaba tan alto
fuiste a darte contra mi puerta, yo no buscaba y te vi...

03 enero, 2007 13:37  
Blogger Aiala Ruiz de Alegría said...

Abrazos entre brazos llenos de libros, librerías llenas de manos entre las que puedes escurrirte mientras se te ocurren islas a las que recurrir de vez en cuando, piensa en mi, cuando llores.

03 enero, 2007 13:55  
Blogger desconvencida said...

Cuando tengo en mis manos un libro de segunda (o tercera, o cuarta, o quinta...) mano también me da por pensar las vueltas que habrá dado hasta llegar a mi...

03 enero, 2007 16:58  
Blogger Z... said...

¿y cuál será el próximo? ¿y a quién recordará después?
(crei que hay una High Fidelity de los libros en cada uno de nosotros)

03 enero, 2007 17:06  
Blogger Z... said...

no, no creí, creo (están tan cerca en el teclado, y los dedos ya no miran...)

03 enero, 2007 17:07  
Blogger Candela said...

¿No has notado, en alguna ocasión, como un libro, determinado, te llama desde su estantería?

A mi me ha ocurrido.

Estoy fascinada con la literatura japonesa, me gustan las escritoras de la edad media, allá por el año mil..

Siempre aprendo algo nuevo al entrar en tu casa.

Gracias y un saludo.

03 enero, 2007 17:51  
Blogger pApArulAs said...

recibido el abrazo, buenos deseos, buenas lecturas ...
que sigas "investigando" detective !

03 enero, 2007 17:57  
Anonymous emma b said...

mi joyita particular son los dramas de Shakespeare traducidos por Moratin y Menéndez Pelayo, publicados en 1933 e ilustracos por John Gilbert, al igual que usted siento pasión por los libros de viejo.

03 enero, 2007 18:09  
Blogger ana martinez said...

Me siento acomplejada. Yo he leído mucho, pero de ahí a etiquetar cada libro con un momento determinado, ya sea mágico o no, hay un buen trecho.
Más de una vez he comenzado a leer un libro que a la décima página recordé haber leído ya.
En fin, la memoria no está bien instalada en mi cerebro, jeje.
Enhorabuena por la edición de "la isla del tesoro".

03 enero, 2007 20:49  
Blogger eSadElBlOg said...

ando estos dias con uno de Bolaño, historias regaladas por mi amigo invisible ;)

03 enero, 2007 21:09  
Blogger Persio said...

buenainversion, un cajero repleto de letras...
me gusta detective su manera de observar este globo repleto de humanos!
saludos

03 enero, 2007 21:34  
Blogger Julia said...

El amor a los libros es el amor más bonito del mundo. Seguro Sñr. Detective has leído "La sombra del viento". Una novela que a raíz de un único libro traza una trama increíble e inesperada...los libros ocultan mucho más de lo que creémos y muchas veces se convierten en parte de nosotros desde que caen en nuestras manos.

Besos desde el Ministerio!

03 enero, 2007 22:27  
Blogger aprendiza de risas said...

Toc-toc... ¿se puede?
Me da un poco de verguenza entrar después de tanto tiempo...
Me hiciste una visita y no correspondí... ando un poco perezosa.
En fin, que dentro de poco empieza la vida cotidiana y entonces dedicaré más tiempo a leeros.
Hasta entonces, sigo con una vida a ralentí, vacacional.
Sólo decirte que mi rincón es tu casa y que vengas por allí cuando gustes.
Por cierto, la docencia no sé si se anima, pero la docente es muy animosa...
¿Paralelismo también?
Un saludo de bienvenido y un deseo de felicidad para este año que acaba de desperezar.

04 enero, 2007 00:00  
Blogger Lost in Translation said...

me gusta mucho como eres. Ojala hubiera mas gente asi desparramada por el mundo.

04 enero, 2007 01:50  
Blogger hera said...

El placer por leer y conservar los libros es un lujo que pocos tenemos.
Ademñas nos acompañan, interpretan para nosotros momentos y situaciones que vivimos....tendre en cuenta el libro de Copegui..
Ahora estoy leyendo "l mapa del amor" de Ahaf Soueif....un racconto biene scrito sobre avatares politicos en la historia de Egipto desde hace un siglo y pasiones cruzadas.
Un abrazo y buen año

04 enero, 2007 09:07  
Blogger bebita said...

A menudo me encuentro con gente que no entiende por qué siempre pido un libro cuando se acerca mi cumpleaños o los Reyes Magos. También me encuentro con personas que no comprenden por qué cuando cojo un libro de la biblioteca, si me gusta, después me lo compre... No sé... Yo no los entiendo a ellos... Besitos!!

04 enero, 2007 10:16  
Blogger Wara said...

Grande es el mundo de la literatura... Yo estuve trabajando 3 meses en Edimburgo en una tienda de libros de 2ª mano. Me dedicaba a reparar ejemplares de 1800 y 1900, biblias preciosas, primeras ediciones.... disfrute muchisimo. Y siempre intentaba imaginar donde habria estado ese libro, quien lo habria leido....
Gracias por la visita. Besote

04 enero, 2007 11:22  
Blogger Paula said...

Yo sigo con Bolaño

Ultimamente duermo con él, y me despierta a mitad de noche reclamándome

Un abrazo

04 enero, 2007 13:58  
Blogger Ártemis Sublime said...

Ahora mismo estoy con Cortázar, siempre vuelvo, me quedan un par de libros para terminar su obra completa, lo leo y releo cuantas veces necesite, es siempre nuevo, es mi dósis.
Además, Detective, quiero agradecerte porque cada vez que vengo a visitarte me lleno de satisfacción con tus letras!

Besos enormes!!!

04 enero, 2007 18:34  
Anonymous sofia said...

si vivieramos en el mundo de Fahrenheit 451, te eligiriamos para que portaras en tu mente dicho libro y nos hablaras de él en el bosque

04 enero, 2007 18:49  
Blogger Sonia Marcus Gaia said...

La magia del viejo libro... ¿Has sentido la presencia de su viejo dueño, encerrado en su lectura hace cien años atrás? Las marcas, el doblez, el amarillo, su olor a rancio, el crujir de las hojas como galletas, las historias, las miles de historias detrás. Mis tarjetas postales de principios de siglo XX me han contado más de la vida que un periódico. A ellas recurro cuando algo se me pierde en la existencia, lo que es bastante usual.

buen año, detective, con soda de coco a su salud.
s.

05 enero, 2007 10:42  
Blogger Francisco Ortiz said...

Amar a los libros como a esos pequeños seres maravillosos, que diría Luis Pidrahita.

05 enero, 2007 19:10  
Anonymous sofia said...

Leí por ahí que es tu cumpleaños?
si es así FELIZ CUMPLEAÑOS si no es así FELIZ NO-CUMPLEAÑOS, ya nos dices :)

06 enero, 2007 11:08  
Blogger Emily said...

Los libros no envuelven, nos embriagan con fantásticas historias o emociones sin límite....¡Que maravillosa sensación!... ¡Pero que vacío más terrible cuando has terminado ya la última página y has de volver a la realidad!

06 enero, 2007 12:14  
Anonymous Anónimo said...

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