jueves, 2 de noviembre de 2006

Beaujolais nouveau

En fechas próximas, cuando noviembre va tocando a su fín, se produce la fiesta de Beaujolais nouveau. De forma bastante temprana, se empieza a consumir parte de la cosecha de vino que genera esta región vinícola francesa. Socialmente se convierte en un hecho de gran trascendencia: la ceremonia marca unos tempos muy precisos y, como marca la ortodoxia de cualquier rito pagano, y éste lo es sin lugar a dudas, tiene unos signos exteriores que son de estricta observancia. Al margen de otros, los restaurantes, tiendas de vinos y demás comercios del ramo cuelgan un vistoso cartel que reza "¡Ha llegado el Beaujolais nouveau!". Es el pistoletazo de salida, todos se lanzan en masa (o más bien en líquido, correspondería decir) a él. Una fiesta de los sentidos, una explosión de color, una eclosión de sabores potentes y contundentes, una primavera gustativa adelantada a otoño, una vendimia recién terminada que ya invita a su degustación. Un milagro de la tierra, se podría decir.
Andaba yo cavilando sobre ésto, preguntando a los francófonos que frecuento sobre el evento, cuando descubrí que me encantaría ser un tendero, francés y orondo, con un delantal a rayas, y sentir que ése era el momento, que al fin podría sacar la pizarrilla que tengo guardada desde hace mil años y que les recuerda a todos el hecho. Exhibir en mi escaparate que ha llegado a mi vida la nueva cosecha, el nuevo beuajolais, que tengo la bodega llena de existencias, pasen y vean, tomen asiento y sírvanse, el milagro ha vuelto a suceder, estamos aquí todos para celebrarlo. Luego me percaté de que simplemente debía llamar al tipo de las cocacolas, que se me habían agotado en el autoservicio.
Leí también el castigo que se le dió al pirata Barbarroja cuando fue capturado, se le cortó su cabeza y fue exhibida en el bauprés de su barco, que es el palo grueso que está en el mascarón de proa de los buques. Exposición pública del castigo, del dolor.
Cuántas veces no habremos ido todos nosotros con el bauprés completamente ensangrentado, el velamen roto, el timón partido y la mitad de la tripulación radicalmente amotinada, y aún así hemos logrado llegar a buen puerto. Cuando el hombre del tiempo nos aconseja no salir a la calle y aún así hemos desobedecido (para muchos, éste es el único acto de rebeldía que se pueden permitir) debemos tener el valor que supone aguantar cuando todas las circunstancias nos sean desfavorables y andar bajo las ráfagas de viento bien refugiados en nuestro único abrigo.
Apurar el paso a ver si llegamos a tiempo a la fiesta del Beaujolais noveau. Por muy mal que vengan dadas las cosas, siempre habrá un Beaujolais nouveau.

29 Comments:

Blogger eli bennet said...

Mi "beaujolais noveau" son mis hijos. No importa que pase,que tan vidrioso esté el camino, todos los días me pongo mi delantal a rayas por ellos, porque sean niños felices ...

02 noviembre, 2006 20:42  
Blogger Tamaruca said...

Pues qué quieres que te diga... no es por hacer la pelota pero, la magia de Icod de los vinos, o el encanto del cultivo artesanal de la vid en Lanzarote con roca magmática en esos pequeños socavones circulares, no lo he encontrado en ninguna parte.

Mmmmm... qué ganas de volver...

Mientras, disfrutaremos del Beaujolais ;)

02 noviembre, 2006 21:04  
Blogger ene said...

hummm... yo quiero varios de esos...

02 noviembre, 2006 21:45  
Blogger Sintagma in blue said...

...y siempre habrá con quien compartir esa copa; sí, tal vez no sea ESA persona, pero quizás el tiempo nos conteste: "afortunadamente".

02 noviembre, 2006 22:51  
Blogger nancicomansi said...

Cada día tendríamos que tener motivos para destapar un Beaujolais...Por cierto, que nombre tan encantador B E A U J O L A I S...es que el francés es tan exquisito como sus vinos, sus pintores y sus poetas...

02 noviembre, 2006 23:46  
Blogger ignatiusmismo said...

Si alguna vez vas a Lyon,los lyoneses dicen que por su ciudad pasan tres ríos: el Ródano, el Saona y... el Beaujolais. Este dicho popular, dice mucho sobre la importancia que este caldo tiene en la región. Saludos. Nos leemos.

03 noviembre, 2006 00:12  
Blogger Sonia Marcus Gaia said...

yo siempre tengo un beaujolais noveau sacado de la caña. no es tinto, ni lleva delantal ni es muy colorido, pero llega los viernes sin falta y por reloj. ron blanco, lima y gaseosa. ¿mañana es viernes?

gracias por su visita a la casa naranja. como siempre son bienvenidas sus pesquisas.

saludos,
sonia

03 noviembre, 2006 04:31  
Blogger Olvido said...

¡Santé!

03 noviembre, 2006 06:38  
Blogger LOLA GRACIA said...

Siempre habrá algo qué celebrar verdad? Magnífica imagen del vendedor con el delantal a rayas. Yo le he puesto un bigote.
Me pasa como a Eli. Por muy mal que anden las cosas mi hijo siempre acaba por arrancarme una sonris...es que es un pillín.
Santé

03 noviembre, 2006 08:06  
Anonymous Anónimo said...

Supongo que será el vino de la cosecha anterior,¿no?

03 noviembre, 2006 11:07  
Blogger silversroadnottaken said...

Two roads diverged in a yellow wood,
And sorry I could not travel both
And be one traveler, long I stood
And looked down one as far as I could
To where it bent in the undergrowth.

Then took the other, as just as fair,
And having perhaps the better claim,
Because it was grassy and wanted wear;
Though as for that the passing there
Had worn them really about the same.

And both that morning equally lay
In leaves no step had trodden black.
Oh, I kept the first for another day!
Yet knowing how way leads on to way,
I doubted if I should ever come back.

I shall be telling this with a sigh
Somewhere ages and ages hence:
Two roads diverged in a wood, and I--
I took the one less traveled by,
And that has made all the difference

03 noviembre, 2006 11:10  
Blogger ALOMA69 said...

Rindamos un sincero homenaje a los pequeños-grandes placeres de la vida!

Saludos!!!

03 noviembre, 2006 12:54  
Blogger Rafael Arjona said...

¿Porque será que siempre importamos tradiciones horteras, y las interesantes como esta, las ignoramos?
Gracias por darnosla a conocer, me ha parecido muy curioso. Un saludo.

03 noviembre, 2006 13:05  
Blogger Gubia said...

Las grandes cosas o por lo menos las que más placer nos dan, son aquellas que sorprenden por lo sencillas que son..por lo menos a mi me pasa.
Buena forma de empezar el otoño.

03 noviembre, 2006 15:03  
Blogger pies diminutos said...

Toma, Detective, te ragalo la pizarrita para que nos avises de tu particular "beaujolais noveau"!

Un saludo!

03 noviembre, 2006 15:11  
Blogger Princesa said...

He estado en tu isla este verano...

Yo conocí ese vino en Andorra, hace al menos quince años.

03 noviembre, 2006 15:27  
Blogger princesadehojalata said...

He cortoypegado este texto y se lo he enviado a una persona que quiero mucho a la que hoy le han venido muy mal dadas. Espero que no te importe. Gracias y un beso.

03 noviembre, 2006 17:00  
Blogger txe said...

a quien no le guste el vino es un animal, es un animal, pipiribi papa

03 noviembre, 2006 19:48  
Blogger Paula said...

Da igual de lo que escribas

Al final, una siente que la sangre corre por las venas. Y que queda esperanza por compartir

un abrazo

03 noviembre, 2006 21:26  
Blogger mEy said...

Oui :)... et pour ça c'est "beaujolais noveau" :).
¡Un abrazo y un beso de brisa!

04 noviembre, 2006 03:38  
Blogger memento said...

La verdad es que, como casi todos tus posts, este tiene bastante más miga de la que parece... Pura filosofía.

04 noviembre, 2006 21:19  
Blogger maite said...

detective no se puede comentar en tu último post, será algo pasajero supongo...me urge decirte que brindo por tu cerebro!!!

04 noviembre, 2006 21:26  
Blogger churra said...

Yo daria cualquier cosa por tener una pizarra que sacar a la calle y
escribir con tiza en letras grandes ...."Entra,a pesar de todo, aqui estamos otra vez "
(bueno , algun pizarrin que otro saco....)

Besos

04 noviembre, 2006 22:00  
Blogger hera said...

En el beaujolais, todo es en torno al vino y su ritual, y sí es buenísimo tener nuestro momento esperado y seguro, ahh la france!, saben vivir cuando quieren!
un saludo

04 noviembre, 2006 22:19  
Blogger gaia56 said...

Cada vez hay más rituales en torno al vino, cada vez disfrutamos (o al menos yo)de mejores vinos y alrededor suyo hay una cultura muy interesante.
Pero creo que vas más allá y estoy contigo que es bueno tener algunos faros para tirar contra viento y marea del carro de la vida.

P/D, no te veía de tendero...

05 noviembre, 2006 07:38  
Blogger Rafael Arjona said...

Gracias por tu visita y comentarios.
Saludos a Mr. Yeats tambien

05 noviembre, 2006 12:07  
Blogger Rafael Arjona said...

Gracias por tu visita y comentarios.
Saludos a Mr. Yeats tambien

05 noviembre, 2006 12:08  
Blogger atikus said...

Viva el vino, viva los vicios y viva lo prohibido

05 noviembre, 2006 20:55  
Blogger pazzos said...

Un conocido escritor afirmaba que el Beaujolais, en realidad, sabe a pis.
No he catado mucho Beuajolais (y bastante menos orina), pero puedo afirmar que donde esté uno de vuestros vinos de Tacoronte que se quiten esos vinillos jovenzuelos de los franceses a los que falta cuerpo y sobra marketing.

05 noviembre, 2006 23:22  

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